
Morante de la Puebla: el gran protagonista
La tarde del 12 de octubre, Morante de la Puebla sorprendió al mundo taurino al cortarse la coleta tras una actuación vibrante en la Corrida de la Hispanidad. Sin anuncio previo, el maestro sevillano puso fin a su trayectoria profesional de la manera más espectacular posible: cortando dos orejas a su segundo toro y saliendo por la Puerta Grande de Las Ventas con la coleta en la mano.
El momento fue de una intensidad emocional sin precedentes.
Con lágrimas en los ojos, Morante se retiró él mismo el añadido mientras el público de Las Ventas rompía en una ovación y entonaba gritos de «¡Torero, torero!».
La jornada estuvo llena de guiños simbólicos que anunciaban la trascendencia del momento. Por la mañana, Morante participó en el festival homenaje a Antoñete que él mismo organizó, luciendo el habitual traje malva y oro del legendario torero madrileño, anticipando la dimensión emocional de lo que vendría por la tarde.
Durante la corrida, el diestro brindó su primer toro a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, dedicándole unas palabras que levantaron al tendido: «Va por usted y por todo lo que defiende. Es usted una valiente».
Lo que hizo aún más épica la despedida fue la adversidad que Morante tuvo que superar. En el cuarto toro, que había dedicado al presidente de Vox, Santiago Abascal, el sevillano sufrió una espectacular voltereta al intentar una chicuelina, cayendo con fuerza sobre el hombro izquierdo y el cuello.
Una remontada antes del final
Sin embargo, tras recuperarse junto a la barrera, Morante volvió con la muleta en mano absolutamente entregado a la mayor pureza posible, toreando con las muñecas sueltas y la figura sin tensión alguna. La faena fue concisa pero cargada de emoción, culminando con una estocada de magistral y perfecta ejecución que le valió las dos orejas.
Morante de la Puebla fue reconocido por su estilo profundamente artístico y su conexión con la tauromaquia más pura y clásica. Su toreo representaba para muchos la esencia de la vieja tauromaquia, genuina, artista y llena del verdadero arte sevillano.
Su trayectoria no estuvo exenta de interrupciones. En 2004 decidió suspender la temporada por problemas psíquicos tras una actuación en solitario en Las Ventas, pasando tiempo en Miami recibiendo tratamiento médico. Sin embargo, cada regreso fue triunfal, demostrando su capacidad de superación y su autenticidad.
La despedida de Morante de la Puebla nos recuerda por qué la Plaza de Toros de Las Ventas es la catedral del toreo mundial. Estos momentos históricos son los que convierten una tarde de toros en una experiencia inolvidable.
El pasado día de la Hispanidad, se cerró una etapa histórica para la tauromaquia. Morante de la Puebla se despidió con verdad, entrega absoluta y ese toque de genialidad que solo los grandes maestros poseen.
Su legado quedará para siempre en la memoria de los aficionados y en las páginas de la historia taurina. Como señaló un experto: «Va a trascender a su tiempo, y va a ser un torero de toreros, un espejo para futuras generaciones». Si quieres vivir la emoción del toreo en la plaza más importante del mundo, en EntradasPlaza , en el epicentro del toreo.


